Cala d'Or, la joya blanca del sureste
Cala d'Or nació en 1933 como una de las primeras urbanizaciones turísticas de la costa mallorquina, cuando el promotor ibicenco Antonio Costa decidió levantar casas blancas de tejado plano sobre lo que hasta entonces se conocía como Ses Puntetes. El resultado es un pueblo que todavía hoy conserva ese aire de pueblo ibicenco trasplantado a la costa de Santanyí, con calles cuidadas, jardines mediterráneos y un puerto deportivo que es el corazón social de la zona en verano.
El nombre no es casual: Cala d'Or agrupa en realidad varias calas encajadas entre pinares y acantilados bajos. Cala Gran es la más amplia y familiar, Cala Esmeralda debe su nombre al color casi irreal de su agua, Cala Llonga esconde el pequeño Caló d'es Pou y la propia Cala d'Or completa el conjunto frente al paseo marítimo. Todas comparten la misma fórmula: arena fina, entradas estrechas entre rocas y fondos marinos ricos que invitan al esnórquel.
Qué hacer en el mar: barco, delfines y calas vírgenes
La mejor manera de entender el sureste de Mallorca es desde el agua. La costa entre Cala d'Or, Portopetro y Cala Figuera está recortada en pequeñas entrantes a las que apenas se llega por tierra, así que las excursiones en catamarán o lancha permiten encadenar varias calas, bañarse en aguas tranquilas y, con frecuencia, avistar delfines en la zona del Parque Natural de Cala Mondragó.
Avistamiento de delfines. Salidas desde la zona de Cala d'OrVer disponibilidad →Si prefieres combinar navegación con paseo por tierra, hay salidas que unen Cala d'Or con Portopetro, un puerto natural pequeño y resguardado que conserva el ambiente de cala de pescadores pese a estar a un paso de la zona turística.
Excursión en catamaran y visita a Portopetro. Salidas desde la zona de Cala d'OrVer disponibilidad →Cala Figuera, el pueblo de pescadores con más encanto del sureste
A pocos minutos de Santanyí, Cala Figuera es distinta a todo lo demás: no es una playa para tumbarse, sino un puerto vivo en forma de Y donde las casas de pescadores se asoman directamente al agua con sus varaderos a ras de mar. Aquí todavía faenan las tradicionales barques de bou, y la mejor hora para verlas es al amanecer, cuando la actividad del puerto está en pleno apogeo; a media mañana ya ha terminado.
- El paseo del puerto, uno de los rincones con más encanto de todo el sureste de Mallorca
- La Torre d'en Bau, antigua torre de vigilancia junto a un pequeño faro, con vistas a la entrada de la cala
- Las terrazas frente al mar para comer pescado fresco viendo entrar y salir las barcas
- El baño se hace en las calas vecinas, ya que Cala Figuera apenas tiene arena
Excursión en catamaran y visita a Cala Figuera. Salidas desde la zona de Cala d'OrVer disponibilidad →Cala Mondragó, el parque natural que frena el hormigón
Justo al sur de Cala d'Or, el Parque Natural de Mondragó protege más de 700 hectáreas de pinares, humedales y acantilados bajos en el término de Santanyí, y es la razón por la que esta franja de costa sigue prácticamente virgen. Dentro del parque hay dos playas: Cala Mondragó, más concurrida, y S'Amarador, más amplia y algo más tranquila, ambas con arena fina y agua de un turquesa intenso propio de las calas del sureste.
Portocolom y Portopetro: dos puertos con carácter propio
Subiendo hacia el norte por la costa, Portocolom alberga el puerto natural más grande de Baleares y pertenece al municipio de Felanitx, tierra de viñedos de la DO Pla i Llevant. Es un pueblo tranquilo, sin grandes cadenas hoteleras, donde merece la pena pasear desde el puerto hasta el faro y aprovechar para practicar esnórquel en las aguas limpias del entorno. Cerca quedan playas como S'Arenal, Cala Mitjana o Cala Marçal, buenas alternativas cuando las calas más pequeñas de Cala d'Or están a rebosar.
Portopetro, a medio camino entre Cala d'Or y Cala Figuera, es el contrapunto discreto de la zona: un puerto natural estrecho y resguardado, sin apenas desarrollo urbanístico, que muchas excursiones en barco usan como punto de partida o parada para el baño.
Excursión imprescindible: las Cuevas del Drach
Aunque quedan ya en el término de Manacor, las Cuevas del Drach en Porto Cristo son la excursión clásica que se combina con cualquier estancia en el sureste de Mallorca, a poco más de media hora en coche desde Cala d'Or. Se trata de uno de los sistemas de cuevas más visitados de España: casi 1,2 kilómetros de recorrido entre estalactitas y estalagmitas que terminan en el lago Martel, uno de los lagos subterráneos más grandes del mundo, donde la visita incluye un pequeño concierto de música clásica y un paseo en barca por el lago.
Descubre las Cuevas del Drach y el encanto costero de Porto CristoVer disponibilidad →Cómo moverse por el sureste de Mallorca
La zona se recorre mejor en coche de alquiler, porque las carreteras entre Santanyí, Felanitx y Cala d'Or son estrechas pero rápidas y conectan calas que en transporte público quedan lejos unas de otras. Dicho esto, muchas de las mejores calas —Portopetro, Cala Figuera, Portocolom— apenas tienen aparcamiento en temporada alta, así que llegar a primera hora de la mañana marca la diferencia. Para quien se aloja en Cala d'Or sin coche, las excursiones marítimas que salen del propio puerto son la forma más cómoda de ver varias calas en una sola mañana sin depender de carreteras ni parkings.
Cuándo ir
Junio y septiembre son los meses dulces: agua ya templada (o todavía templada), menos gente que en julio-agosto y precios algo más bajos en alojamiento y excursiones. En pleno verano, Cala d'Or y Cala Mondragó se llenan pronto, así que conviene madrugar o reservar las excursiones en barco con antelación. Fuera de temporada, el sureste sigue mereciendo la pena por sus pueblos —Cala Figuera y Portocolom especialmente— y por el senderismo tranquilo dentro del parque de Mondragó.